En los últimos años, el grado en Criminología se ha situado entre las titulaciones con mayor crecimiento de interés entre los jóvenes. Series, documentales y podcasts de true crime han ocupado un lugar central en el consumo cultural de nuevas generaciones, despertando preguntas clave sobre el delito, la justicia y la conducta humana.
La pregunta no es casual: ¿hasta qué punto este fenómeno mediático influye realmente en la decisión de estudiar Criminología?
El debate cobra aún más relevancia a raíz de casos recientes que han conmocionado a la sociedad. Uno de ellos es el asesinato de Cloe, una joven de 15 años en Orihuela (Alicante), cuyo juicio se ha celebrado recientemente. Durante la investigación se conoció que los acusados buscaron en internet vídeos de crímenes reales para planificar el asesinato, un hecho que reabre el debate sobre el impacto del true crime y el acceso a este tipo de contenidos.
Sin embargo, aunque las series y documentales influyen, no son el único ni el principal motivo por el que cada vez más estudiantes se interesan por la Criminología.

La respuesta es clara: sí influye, pero no lo es todo. Las motivaciones de los futuros criminólogos van mucho más allá de la pantalla.
El auge del true crime ha acercado el mundo de la investigación criminal al gran público, especialmente a los jóvenes. Series y documentales basados en hechos reales, como El caso Asunta (Operación Nenúfar), combinan rigor narrativo y emoción, despertando una curiosidad genuina por comprender cómo se investigan y resuelven delitos reales.
Este tipo de contenido ofrece una narrativa más accesible y envolvente que la académica, lo que impulsa a muchos estudiantes a interesarse por los procesos de investigación, el análisis de pruebas o el papel de los distintos profesionales implicados.
Además, el true crime contribuye a normalizar la Criminología como una disciplina científica y profesional, alejándola del morbo y situándola como una herramienta clave para la búsqueda de la verdad, la justicia y la prevención del delito.
Para muchos jóvenes, el interés por la Criminología no nace del delito en sí, sino de una necesidad profunda de entender el comportamiento humano. Quieren saber por qué una persona llega a cometer un delito y qué factores influyen en esa decisión.
La familia, la educación, el entorno social, la salud mental o la situación económica son variables que despiertan un gran interés entre quienes desean estudiar Criminología. Casos históricos como el Crimen de Alcàsser muestran que, más allá de la investigación forense, lo que realmente conecta con los estudiantes es la posibilidad de analizar las raíces de la violencia y contribuir a su prevención.
Este enfoque parte de la empatía y del análisis crítico, no del morbo.
Otro de los grandes motores que impulsa a los jóvenes a estudiar Criminología es su impacto social real. Se trata de una carrera que permite trabajar por una sociedad más justa, mejorar el sistema judicial y contribuir a la prevención del delito.
Producciones como El cuerpo en llamas generan reflexiones profundas sobre el abuso de poder, la ética profesional y las fallas del sistema, despertando el interés por intervenir en las causas del delito y no solo en sus consecuencias.
La Criminología conecta con una generación que busca propósito, compromiso social y una profesión alineada con valores.
Las redes sociales han sido clave para democratizar el acceso al conocimiento criminológico. Plataformas como TikTok, YouTube o Instagram han dado visibilidad a divulgadores especializados en perfiles criminales, análisis forense y criminología aplicada.
Casos virales como el de #GabbyPetito han acercado investigaciones reales a millones de personas, generando debate social y mostrando cómo trabajan los profesionales del ámbito forense.
Esta divulgación online ha contribuido a ofrecer una imagen más realista de la profesión, desmontar mitos sobre el grado en Criminología y mostrar sus verdaderas salidas profesionales.

Cada vez más jóvenes buscan carreras que se alejen de lo convencional y les permitan construir una identidad profesional propia. La Criminología destaca por su carácter interdisciplinar, combinando análisis, psicología, derecho y acción social.
Permite desarrollar habilidades críticas y trabajar en ámbitos como la prevención del delito, el análisis de perfiles criminales, la investigación forense o el diseño de políticas públicas.
El interés creciente por estudiar Criminología no responde a un único factor, sino a la convergencia de influencias culturales, sociales y personales. El true crime actúa como detonante inicial, despertando curiosidad e interés, pero la decisión final se apoya en valores profundos: comprender la conducta humana, prevenir la violencia y contribuir a una sociedad más segura.
La fascinación puede comenzar en una serie o documental, pero se consolida en la búsqueda de un propósito profesional con impacto real.
En la UEMC puedes formarte a través del grado en Criminología o el grado simultáneo en Criminología + Derecho, con una enseñanza multidisciplinar que combina teoría y práctica en áreas como la criminología forense, policial y social.
Una formación orientada a comprender, prevenir y abordar la delincuencia desde una visión integral, preparando a profesionales capaces de marcar la diferencia en la sociedad.

C/Padre Julio Chevalier, nº 2. 47012
Valladolid (España)
Llamanos al (+34) 983 00 1000
¿Te ha gustado el artículo?
No se te olvide compartir en redes sociales