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    ORIENTACIÓN EDUCATIVA  | 4 MIN DE LECTURA

    La cuarta revolución industrial, ¿crisis u oportunidad?

    Picture of Rita Rodríguez Castro
    Escrito por:
    Rita Rodríguez Castro
    Responsable del Departamento de Admisiones
    Obrero de una fábrica equipado con unas gafas de realidad aumentada como símbolo de la Cuarta Revolución Industrial

    Cuando estudiamos la Revolución Industrial nos resulta obvio que en 1769 la invención de la máquina de vapor por James Watt supuso un avance para la sociedad en su conjunto y trajo un aumento del bienestar y prosperidad económica. Y así es, de hecho, en palabras del premio Nobel en economía Robert Lucas con la primera revolución industrial “se inicia una etapa en la que el nivel de vida de la gente común experimenta un crecimiento sostenido, anteriormente no conocido”.

    Sin embargo, históricamente la evolución tecnológica siempre ha generado recelo y cambios en las necesidades del modelo productivo y con consecuencias para los trabajadores. Sin ir más lejos, Karl Marx hablaba de la ley del creciente ejército industrial de reserva y que hacía referencia al hecho de que el capital sustituiría al trabajo y esto llevaría a la aparición de paro.

    Más de un siglo después, nos encontramos en un momento similar, de transformación social y de nuestro modelo económico, que ha pasado a conocerse ya como la cuarta revolución industrial. Se trata de proceso de automatización sin precedentes gracias a la evolución de los sistemas ciberfísicos que, aunque nos pueda sonar a chino, hace referencia a cuestiones a las que todos conocemos, como por ejemplo la domótica o los vehículos autónomos.

    Recreación de una carretera de acceso a una ciudad llena de coches autónomos circulandoEsta incipiente transformación mundial no es ciencia ficción. Países como Alemania ya han orientado su política económica hacia el fomento de la cuarta revolución industrial, también conocida como Industria 4.0, dentro de las cuales se enmarcan las smart factories o fábricas inteligentes que incorporan un sistema Ciber-Físicos de Producción Industrial (mecanismos controlados o monitorizados por algoritmos basados en computación y estrechamente integrados con Internet). Esto supone también una política de reconversión de su factor trabajo hacia un nuevo modelo productivo donde habrá menos trabajo manual y más trabajo intelectual.

    Dados los hechos, resulta difícil no pensar en qué pasará con ese 'ejército industrial de reserva' de nuestra actual estructura laboral, es decir, ¿qué ocurrirá con nuestro mercado laboral? ¿seremos sustituidos por una máquina o un programa informático?

    Esto es, sin duda, uno de los grandes retos actuales en política económica, y hay posturas muy diversas al respecto, aunque todas coinciden en una cosa: es importante adaptar nuestro factor trabajo a las necesidades de la nueva realidad laboral y esto no es nada nuevo, el mundo ha cambiado siempre.

    [POST] LIDERAZGO EN TIEMPOS DE COVID

    En este sentido, hay aportaciones interesantes como la de Andrés Oppenheimer que en su libro ¡Sálvese quien pueda!: El futuro del trabajo en la era de la automatización habla, por ejemplo, de cómo la automatización del trabajo hará que los individuos tengan más tiempo libre (lo que podría augurar un interesante futuro a las empresas del sector del ocio, contenidos en streaming etc.). El mismo Elon Musk, CEO de Tesla y Solar City, hablaba ya hace cinco años de la, no exenta de polémica, renta básica universal como medida para compensar el efecto de la robotización en el mercado laboral.

    La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico  ya alertaba en 2019 del hecho de que el 21% de los empleos en los países de la zona tenían un alto riesgo de sufrir algún tipo de automatización. Sin embargo, desde la OCDE, se ha estimado que esto no supondrá la destrucción neta de empleo si no la transformación del tejido productivo y la aparición de nuevos puestos de trabajo.

    También advierten que la transición no será fácil pero que la formación y la educación serán esenciales en el proceso. Así, serán necesarios perfiles que tengan una formación tecnológica, y no sólo de base, como es el caso de los ingenieros informáticos o los ingenieros de Organización Industrial sino también perfiles que deberán combinar una alta cualificación (odontólogos, abogados, economistas, especialistas en marketing, etc.) con formación en áreas cómo big data, inteligencia artificial, realidad virtual o programación, ya que serán competencias que les permitirán ir un paso más allá en el desarrollo de su trabajo.

    [POST] BIG DATA E INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    Además, todo cambio conlleva oportunidad y lo que aún sigue siendo ciencia ficción es el hecho de que un robot pueda desarrollar habilidades como la empatía o la creatividad. Estas habilidades son básicas e indispensables en profesiones que, por tanto, no sucumbirán a la cuarta revolución industrial como, por ejemplo, psicólogos, nutricionistas o terapeutas ocupacionales.

    Desde el Foro Económico Mundial y concretamente su fundador, Klaus Schwab, destacan el aspecto positivo de este proceso transformador, como una oportunidad de avanzar hacia un futuro donde se pueda mejorar la eficiencia de las organizaciones y ayudar a regenerar el entorno natural a través de una mejor gestión de activos.

    Si analizamos la historia y las revoluciones industriales precedentes, es razonable pensar, como Robert Lucas, y suponer que en términos globales la evolución trae una mejora del bienestar de la sociedad en su conjunto.

    Una niña asiática manipula con su mano la pantalla táctil de un robot Así, podríamos decir que nos encontramos en un momento clave para el futuro de nuestra sociedad, donde será necesario que entendamos lo que el darwinismo digital supone. Las Universidades tenemos aquí una labor muy importante en la formación de las futuras generaciones de nativos digitales, en darles el conocimiento y la capacidad de ser elementos transformadores de la Sociedad.

    Y, quién sabe, tal vez dentro de un siglo, allá por la sexta o séptima revolución industrial, estemos analizando todo lo que hicimos bien en esta y qué nos hizo convertirnos en una sociedad mejor, con empresas altamente eficientes y preocupadas por un desarrollo sostenible donde las personas tienen una mejor calidad de vida.

    Nueva llamada a la acción

    Publicado el 13 de abril del 2021 - Actualizado el 5 de mayo del 2021
    Categorías: ORIENTACIÓN EDUCATIVA

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