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    FACULTAD CIENCIAS SALUD  | PSICOLOGÍA  | 3 MIN DE LECTURA

    Zona de confort: qué es y cómo salir de ella en época del coronavirus

    Picture of José María Sacristán Rodríguez
    Escrito por:
    José María Sacristán Rodríguez
    Profesor del grado en Psicología
    Pies de una chica con botines negros dentro de un círculo amarillo pintado en el pavimento como metáfora para describir la zona de confort

    Tras el fin de varios meses de confinamiento, surgen en las personas nuevos conflictos emocionales; tienen algunas dificultades para salir de su propia casa debido en gran medida a la problemática asociada para retomar las relaciones sociales. Muchas personas se han dado cuenta tras largas reflexiones internas que deben de cambiar de pareja, de amigos, de trabajo, creando asimismo rutinas personales que les han proporcionado el denominado bienestar individual (lo que conocemos como zona de confort), han aprendido a estar solos, o simplemente no les compensa salir de casa con mascarilla, hacer cola o relacionarse con el resto de semejantes. Tienen miedo a nuevos contagios y cierto pereza para retomar sus actividades de la vida diaria.

    Así, tras la fase más estricta del confinamiento les cuesta volver a sentirse cercanos a sus familiares, a sus amigos y a sus compañeros de trabajo con los que tantas horas ha vivido y tantas experiencias de vida ha desarrollado junto a ellos. Durante esta primera fase los problemas más habituales experimentados han sido ansiedad, angustia e incluso problemas de pareja, pero hoy la realidad es muy distinta para algunos: tienen que retomar sus vínculos sociales.

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    Con la apertura de las diferentes fases atendiendo a las autoridades sanitarias muchas personas han comenzado a reencontrarse con familiares, parejas, amigos y compañeros de trabajo, en lo que desde la psicología podemos denominar un proceso de aprendizaje adaptativo a la llamada 'nueva normalidad'.

    Hay personas que durante estos meses han tomado conciencia de la importancia de su tiempo y de lo que verdaderamente quieren hacer con él, reflexión que no habían llevado a cabo hasta este momento. Quienes han pasado este periodo de tiempo en soledad, han modificado sus hábitos, desarrollado nuevas conductas al margen de la sociedad en la que viven, reduciendo así la dependencia emocional, pero ahora han de realizar un proceso inverso para reincorporarse a su 'nueva vida'.

    Esta crisis sanitaria generada por el Covid-19, ha dado lugar a una parestesia vital, a un elevado grado de disincronía social y personal, hemos vivido a diferentes tiempos diferentes sensaciones; hay quienes experimentan una elevada fatiga personal derivada del teletrabajo, quienes experimentan una gran alegría por el regreso al trabajo, quien sigue viviendo una gran incertidumbre sumido en un ERTE, quien ha perdido un empleo o quien reabre de nuevo su negocio sin demasiado éxito. Es un periodo psicológico en el que la gran mayoría de las personas no están contentas.

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    No menos cierto es que en esta larga etapa confinados hemos estado expuestos a unos elevados niveles de distrés (estrés negativo) y a un duelo social, caracterizado por numerosas pérdidas sociales, laborales, corporales y parcialmente de nuestro tiempo. Las personas estábamos incrédulas ante lo que acontecía, tendíamos a negar los hechos, para dar paso a cierta ira o rabia ante lo que observábamos perplejos desde nuestros hogares, dando lugar a un cierto estado personal depresivo, hasta que logramos aceptar los duros sucesos vividos.

    Todo ello ha dado lugar a que todas las personas hallamos fortalecido y regresado a nuestra zona de confort, entendida esta como nuestro espacio íntimo, personal conformado por las actitudes, los procedimientos y las estrategias que habitualmente utilizamos y antes las cuales nos sentimos "cómodos". En él sentimos seguridad, certidumbre y confortabilidad. Cuando esto sucede el aprendizaje se ve mermado y el crecimiento personal se hace una quimera.

    El reto que ahora se nos plantea es salir de esta zona de confort hacia el aprendizaje, hacia el crecimiento personal y laboral sin el cual será muy difícil desarrollar plenamente nuestro bienestar personal. Las resistencias que se encuentran son diversas: miedo a no saber comportarse, incertidumbre ante las nuevas normativas, temor a no tener las competencias personales necesarias, creencias erróneas en cuanto a mayor inversión de tiempo, desorientación… todo ello limita nuestro crecimiento personal.

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    Para superar estos temores y superar esta zona de confort en la que nos encontramos debemos de dedicar tiempo a generar confianza, lo haremos indagando, observando comportamientos y actitudes, comparando nuestras conductas con las de los demás, cuestionando algunos de nuestros hábitos, de nuestras creencias, aventurándonos en nuestras ideas y nuestras pasiones, y todo ello reforzando así nuestros lazos personales con nuestra familia, nuestros lazos laborales con nuestros compañeros de trabajo y nuestros lazos sociales con nuestros amigos/as y seres cercanos.

    El reto es habidamente superable, las personas creamos recursos diariamente, crecemos, nos desarrollamos, y tenemos una elevada capacidad de adaptación ante situaciones tan adversas como la vivida, por ello lograremos superar la adversidad y conocer y salir de esta zona de confort, para regresar a nuestra vida, la que tanto amamos y en la que tanto disfrutamos.

    Nueva llamada a la acción

    Si quieres saber más sobre la zona de confort o tiene interés en estudiar el grado en Psicología en Valladolid, puedes ponerte en contacto con el Gabinete de Admisiones de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en este enlace o llamando al 983 00 1000.

    Publicado el 22 de julio del 2020 - Actualizado el 22 de julio del 2020

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