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    PERIODISMO  | 3 MIN DE LECTURA

    Elecciones EEUU: con o contra Trump

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    Escrito por:
    Cristina Gómez Cuesta
    Profesora del grado en Periodismo
    El presidente Donald Trump saluda con la mano en un aeropuerto de Florida

    El próximo 3 de noviembre se celebran las elecciones más atípicas en la historia de los Estados Unidos, y no solo porque el candidato a la reelección a la presidencia sea uno de los personajes más excéntricos de los últimos 40 años (no olvidemos que Ronald Reagan era actor), sino también por los sustanciales cambios que ha introducido la crisis del coronavirus en cuanto a parón de la economía, contacto con votantes, campaña, debates, etc.

    Aparentemente podemos pensar que poco nos influye en nuestro día a día quien gobierne en la primera economía mundial, pero lo cierto es que, queramos o no, el tipo de liderazgo americano sigue marcando tendencia. Son muchos los asuntos en los que Estados Unidos condiciona la agenda global, desde la polarización política al papel de las élites y los movimientos sociales, pasando por su posición estratégica respecto a Europa, Asia u Oriente Medio.

    ASÍ ES EL GRADO EN PERIODISMO DE LA UEMC

    No olvidemos que muchas de las características asociadas al trumpismo como las fake news, la espectacularización o lo identitario, están campando a sus anchas en otros países y partidos políticos del planeta. El nacionalismo populista canalizado a través de los medios de comunicación y sobre todo de las redes sociales, el manejo de los focos, canales y platós sigue teniendo un efecto hipnótico sobre la población al más puro estilo de la propaganda totalitaria de entreguerras. ¿De verdad es posible que olvidemos el contenido y solo nos influya la emoción?

    Claro que la alternativa que han planteado los demócratas no levanta adhesiones inquebrantables, aunque quizás esto sea su mayor acierto. Joe Biden, o “sleepy Joe” como le llama Trump (hay que reconocer que es hábil acuñando eslóganes), tiene una enorme experiencia política y su historia de vida representa la resiliencia en estado puro (su primera esposa y una hija murieron en accidente de tráfico y hace unos años perdió a otro de sus hijos víctima de un cáncer).

    Joe Biden delante del photocall de campaña

    Pero, ¿hasta qué punto un hombre de 77 años resulta el candidato más adecuado para ilusionar de nuevo a Estados Unidos y marcar su rumbo como sociedad y como potencia internacional? Su mejor baza es que, bajo la prioridad de expulsar a Trump, ha conseguido el apoyo de un amplio espectro que abarca desde republicanos neoconservadores al socialista Bernie Sanders, incluyendo a Barak Obama o republicanos de la Administración Bush. Las encuestas siguen dándole ventaja a expensas de que Trump aseste su golpe final de aquí al 3 de noviembre.

    En política exterior, el magnate neoyorquino rompió con la tendencia de hegemonía liberal, consensuada con menor o mayor éxito, entre republicanos y demócratas desde la post Guerra Fría basada en poner freno a la expansión rusa, liberalizar mercados y aumentar el compromiso con los aliados europeos. Le hemos visto abandonar el Acuerdo de París sobre cambio climático, romper el pacto nuclear con Irán, reconocer a Jerusalén como capital de Israel y auspiciar la alianza de este con los Emiratos árabes al más puro estilo “diplomacia triangular” de los tiempos de Kissinger, entrevistarse con el líder norcoreano y al mismo tiempo plantar cara a China.

    [POST] El SISTEMA INTERNACIONAL POSTCORONAVIRUS

    Las medidas proteccionistas frente al gigante asiático han supuesto un cambio de rumbo, frente a la inevitabilidad de Obama y la política de costes y beneficios recíprocos. La línea dura de suma cero y la acusación del “virus chino” no han tenido el efecto esperado a juzgar por las cifras de crecimiento económico que hemos conocido recientemente en el país asiático (China crece en el último trimestre al 4,9% del PIB). El historiador Niall Ferguson considera que la clave de la relación entre Estados Unidos y China en el próximo mandato estará en Taiwan y en la crisis que pueda desencadenar allí, una segunda guerra fría.

    Y mientras tanto Europa pendiente de todo, haciéndose la interesante, pero mirando más que de reojo lo que allí suceda porque de Estados Unidos, o de la OTAN en concreto, sigue dependiendo su capacidad de defensa.

    En cualquier caso, no podemos evitar que nos siga fascinando lo que ocurre al otro lado del Atlántico. Nos pasó con Obama, con Trump y ahora está en juego su madurez como sociedad. ¿Serán capaces de reinventarse como país y construir un nuevo relato, o el discurso nacionalista pero reparador se impondrá en plena crisis del coronavirus? Estaremos muy atentos…

    Nueva llamada a la acción

    Cristina Gómez Cuesta es profesora de Historia y Relaciones Internacionales en la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

    Publicado el 29 de octubre del 2020 - Actualizado el 29 de octubre del 2020
    Categorías: PERIODISMO

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