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    NUTRICIÓN  | 4 MIN DE LECTURA

    ¿Es seguro comer insectos?

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    Escrito por:
    Mª Cruz Rey de las Moras
    Profesora del grado en Nutrición Humana y Dietética
    Recreación de una hamburguesa hecha con insectos

    Comer insectos no es nada nuevo para más de una cuarta parte de la población mundial ya que 2.000 millones de personas de Asia, África o Latinoamérica consumen de forma habitual más de 1900 especies de insectos comestibles, en su mayoría escarabajos, orugas, saltamontes, avispas, langostas, termitas y hormigas. Pero, ¿es seguro comer insectos?

    Los insectos constituyen un alimento abundante con alto contenido proteico. Son muy saludables, bien tolerados en personas con delicada salud gastrointestinal y adecuados para personas con problemas de colesterol alto e hipertensión arterial. Producirlos conlleva una menor huella de carbono y pueden ofrecer una gran variedad de oportunidades empresariales; circunstancias, todas ellas, que nos hace pensar en la posibilidad de cambiar la cadena alimentaria para siempre, redefiniendo la cadena de valor global.

    Más allá de las alternativas que buscan crear alimentos en un laboratorio, nos encontramos ante el desarrollo de biotecnologías que apuestan por los insectos como el Tenebrio molitor, también conocido como gusano de la harina, un coleóptero de la familia Tenebrionidae cuyas larvas son capaces de degradar poliestireno, el cuarto plástico más utilizado a nivel mundial, por detrás del polietileno, el polipropileno y el PVC. En España, concretamente en Salamanca, una empresa de biotecnología española se está especializando en el proceso de cría industrial y transformación de este insecto. El primer nicho al que se dirigirá la materia prima que prepara esta empresa será alimentos proteicos para deportistas.

    Hombre comiendo grillos ayudado por unos palillos en AsiaAunque la Unión Europea aún no ha aprobado su uso para el consumo humano, la Agencia Europea de Seguridad (EFSA) ha emitido un informe en enero de 2021 sobre la seguridad del gusano de la harina  como nuevo alimento de conformidad con el Reglamento (UE) 2015/2283, en el que se reconoce que es seguro para su consumo dentro de la alimentación humana ya sea como snack o como ingrediente para otros alimentos y no plantea problemas de seguridad, aunque puede provocar reacciones alérgicas a sus proteínas en personas que son alérgicas a los crustáceos o a los ácaros del polvo. El panel de expertos ha concluido igualmente que el consumo de este insecto ya sea deshidratado o en polvo “no es perjudicial desde el punto de vista nutricional” y los estudios sobre su toxicidad han revelado que "no existen problemas de seguridad".

    Es importante resaltar que la opinión emitida por la EFSA es la primera que se produce desde que entró en vigor, en enero de 2018, el reglamento sobre nuevos alimentos en la UE. Desde entonces, este organismo europeo ha recibido muchas solicitudes para que derivados de plantas y algas, frutas no autóctonas e insectos comestibles, puedan entrar a formar parte de nuestra dieta.

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    El consumo de este insecto aún no se encuentra aprobado en la UE y el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos tendrá que votar la autorización de su comercialización en un plazo de siete meses. Es cierto que en España se han podido comprar snacks elaborados con insectos como el grillo Acheta domesticus, el gusano Alphitobius diaperinus o la larva de Tenebrio molitor y en otros países de la UE se siguen comercializando. Pero en marzo de 2015, la Agencia Española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición (AECOSAN) mantuvo su postura de prohibir la venta de insectos para consumo como alimentos, como medida de precaución hasta su legislación.

    En cualquier caso, para dar luz verde a un nuevo alimento o ingrediente alimentario deberá primar siempre la salud pública y la seguridad alimentaria, por ello, tendremos que ser tremendamente cautos y valorar de forma pormenorizada todos los riesgos y beneficios que su inclusión en la dieta humana podría conllevar.

    Una muestra de insectos fritos en un puesto de un mercado de Asia

    En este sentido, por ejemplo, el Tenebrio monitor es una de las especies responsables de transmitir al hombre y a otros animales el parásito Hymenolepis nana, cuyas larvas puede albergar. Este parásito es una tenia intestinal que mide entre 15 y 40 mm de longitud y es uno de los cestodos humanos más comunes y cuya infección se suele tratar con praziquantel; si bien, el mismo parasito puede encontrarse en pan poco cocido y que contiene en su harina estos coleópteros.

    Para que estos potenciales problemas en el empleo de insectos para consumo humano no sean tales, y por lo tanto sea seguro comer insectos, deben mantenerse los controles legales ya existentes y establecer una nueva legislación que regule la cría y el procesado de insectos con estándares adecuados de higiene y seguridad alimentaria, promover controles en criaderos, unas condiciones correctas de procesado, envasado y en todo momento garantizar una buena seguridad, higiene y trazabilidad alimentaria.

    Es decir, sólo de este modo el consumo de insectos será una opción sana, segura y nutritiva, constituyendo una despensa del futuro ante el riesgo de una hambruna provocada por el aumento exponencial de la población mundial, como ya señaló en 2013 la FAO, agencia alimentaria de las Naciones Unidas que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre. De igual forma, podrá ser una buena opción para su consumo por deportistas o simplemente para aumentar la versatilidad gastronómica.

    Nueva llamada a la acción

    Mª Cruz Rey es profesora del grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes

    Publicado el 9 de marzo del 2021 - Actualizado el 9 de marzo del 2021
    Categorías: NUTRICIÓN

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